Estructura Básica del Mayor General
Comprende cómo se organiza el mayor general, las cuentas principales y cómo cada asiento fluye desde el diario al mayor.
Leer artículoDomina la base de la contabilidad de partida doble y comprende cómo funcionan débitos y créditos en cada tipo de cuenta.
Los términos débito y crédito son los pilares de la contabilidad moderna. No son simplemente “restar” o “sumar” — son directrices que indican dónde registrar cada transacción en el mayor general. La confusión surge porque el significado cambia según el tipo de cuenta, pero una vez que comprendes el patrón, todo cobra sentido.
En la contabilidad de partida doble, cada transacción afecta al menos dos cuentas: una recibe un débito y otra recibe un crédito. Esto mantiene la ecuación contable (Activos = Pasivos + Patrimonio) siempre equilibrada. Es elegante, lógico y absolutamente fundamental.
Aquí está la clave que cambia todo: el significado de “débito” y “crédito” depende del tipo de cuenta. No existe una regla universal que se aplique a todas — existen patrones diferentes para activos, pasivos y patrimonio.
Por qué? Porque las cuentas de pasivo y patrimonio son, en esencia, lo que la empresa debe o lo que los propietarios han invertido. Crecen por créditos, se reducen por débitos. Los activos son lo opuesto: recursos que la empresa posee y controla.
En cada asiento contable, la suma de todos los débitos debe ser exactamente igual a la suma de todos los créditos. No es una sugerencia — es una ley. Si los débitos no igualan los créditos, algo está mal. Esta es tu primera línea de defensa contra errores.
Imagina que registras una venta de mercancía por 1.000 euros. Debes aumentar la cuenta de Caja (un activo, que se aumenta con débito: 1.000 débito) y aumentar la cuenta de Ingresos por Ventas (patrimonio relacionado, que se aumenta con crédito: 1.000 crédito). Débitos = 1.000, Créditos = 1.000. Equilibrado.
Activos (Débito +) = Pasivos (Crédito +) + Patrimonio (Crédito +)
Cada asiento que registres debe mantener esta ecuación en equilibrio.
La teoría es importante, pero los ejemplos son donde realmente entienden los contadores. Veamos tres situaciones comunes:
Tu empresa compra una computadora por 800 euros. Aumentas el activo “Equipo Informático” (débito 800) y disminuyes el activo “Caja” (crédito 800). Total débitos: 800. Total créditos: 800. Equilibrado.
Pagas 500 euros a un proveedor que te había otorgado crédito. Disminuyes el pasivo “Cuentas por Pagar” (débito 500) y disminuyes el activo “Caja” (crédito 500). Débitos: 500. Créditos: 500. Equilibrado.
Brindas un servicio por 1.200 euros que cobrarás después. Aumentas el activo “Cuentas por Cobrar” (débito 1.200) y aumentas el patrimonio “Ingresos por Servicios” (crédito 1.200). Débitos: 1.200. Créditos: 1.200. Equilibrado.
No estamos hablando de matemática abstracta. La precisión en débitos y créditos determina si tus estados financieros son correctos. Un error pequeño en un asiento — digamos, un débito donde debería ir un crédito — se propaga a través de todo tu mayor general y distorsiona tus reportes.
Cuando un auditor revisa tus libros, lo primero que hace es verificar que cada asiento esté correctamente registrado con débitos iguales a créditos. Si esto falla, todo lo demás se cuestiona. Es la base sobre la cual se construye la confianza financiera.
“La contabilidad de partida doble no es complicada — es lógica pura. Una vez que dominas débito y crédito, el resto es solo aplicar estos principios con consistencia.”
Débito y crédito no son conceptos misteriosos — son herramientas precisas para registrar dónde va cada transacción. Recuerda estos puntos clave:
Con esta base sólida, estás listo para registrar asientos contables más complejos y entender cómo funciona realmente tu mayor general. La siguiente etapa es practicar — registra transacciones reales y verifica que tus débitos siempre igualen tus créditos.
Este artículo proporciona información educativa sobre los conceptos fundamentales de débito y crédito en contabilidad. No constituye asesoramiento contable, fiscal ni legal profesional. Las normas contables pueden variar según la jurisdicción y el marco normativo aplicable (NIIF, PCGA, normativa española, etc.). Te recomendamos consultar con un contador certificado o asesor contable profesional antes de implementar cambios en tu sistema contable o registrar transacciones complejas.